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El ciervo y su reflejo

Un ciervo que pasaba por una fuente de agua, se puso a beber de ella, entonces el ciervo vio en el agua su reflejo, y se deleitaba muy satisfecho de sus grandes cuernos, pero triste al ver sus piernas tan largas y delgadas.

Mientras miraba su reflejo oyó los gritos de un cazador y los ladridos de varios perros, gracias a sus ágiles piernas consiguió escapar del cazador, mientras corría se quedó atrapado entre las ramas y al poco rato llego el cazador y lo atrapo. El ciervo después se dio cuenta de lo que estaba más orgulloso no le ayudaba y de lo que menos quería de él, le servía de mucho.

Por tanto, alabo lo que antes menospreciaba, y menosprecio lo que antes alababa.

Moraleja de: el ciervo y su reflejo

Hay que estar orgulloso de todo incluso de los defectos. Ya que puede que estas características en cualquier momento nos pueden ayudar.

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