Menú

El labrador y la culebra 2

Un agricultor que se dirigía a sembrar piso por accidente a una culebra, la cual herida le dijo: Hombre malo, ¿por qué me has pisado?, si yo no te he hecho ningún daño. El labrador se hizo el que no escucho a la serpiente y siguió su camino.

El siguiente año, el labrador se dirigía por el mismo camino donde hace un año atrás piso a la serpiente, pero esta vez la culebra le hablo y le dijo: ¿A dónde vas amigo mío? – él labrador respondió – a sembrar la semillas que tengo en el bolso en mi campo.

La culebra entonces le dio un consejo – no siembres en tierras de regadío, ya que este año, será un año de muchas lluvias y tus semillas se ahogarán. El labrador se fue pensando en lo que le dijo la serpiente, y pensó que esta le estaba engañando y decidió sembrar en las tierras de regadío. Pero como la serpiente lo había predicho, aquel año, fue un año de muchas lluvias, y el sembradío del labrador se perdieron.

El año siguiente, el labrador volvió a pasar por el mismo camino donde se encontraba la culebra, y esta le salió al paso y le aconsejo que no sembrase en tierras secas, porque aquel año, no habría lluvias y que habría mucha sequía. El labrador pensando que la serpiente quería engañarlo, no le hizo caso y sembró las semillas en tierras secas, y todo paso, como la serpiente lo había predicho, y las semillas del agricultor se perdieron por la sequía.

Al otro año, el labrador se encontró nuevamente con la serpiente, y esta le pregunto qué adonde se dirigía – el labrador respondió – a sembrar las semillas que hay en mi bolso. La culebra le dijo – si quieres recoger una cosecha abundante, que siembre en tierras comunes – que no sean ni muy secas, ni tampoco muy húmedas, pero te digo nuevamente – que no des mucho crédito a quien le hiciste mal.

El labrador hizo caso a la serpiente, y ese año recogió mucho trigo de sus tierras. Volvió el agricultor cierto día por el mismo camino y se encontró con la culebra y esta le dijo – amigo mío – parece que este año la cosecha ha sido abundante – el labrador dijo – es verdad, este año no tengo porque quejarme, y te estoy muy agradecido. La culebra entonces le pidió que le hiciese un favor – el labrador le dijo que pidiese lo que quiera.

No te pido mucha cosa, dijo la serpiente; solo que mañana me envíes a tu hijo con una fuente de leche, y que me lo deje en aquel agujero – dijo la culebra – pero como te dije anteriormente – no hagas caso al que un día le hiciste daño. El labrador se fue a su casa, y al día siguiente mando a su hijo con una fuente de leche para que le deje en el agujero donde dijo la culebra, pero al momento de dejar la leche el hijo, la culebra salto del agujero y mato al hijo del labrador.

El labrador muy triste, le dijo a la culebra – eres una mentirosa y un monstruo, has matado a mi hijo. La culebra que estaba escondida en el agujero – le dijo – no te he mentido, ni soy un monstruo – no recuerda que tú me pisaste hace un par de años y me dejaste herida, además yo muchas veces te he dicho – que no hagas caso a quien alguna vez le hiciste daño.

Moraleja de la fábula: El labrador y la culebra

Nunca será tu amigo aquél que algún día ha sido tu enemigo, procura siempre ser precavido de aquellas personas, ya que, no es tarea fácil deshacer grandes odios.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *