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El león y su hijo

Un león cansado de que lo persiguieran mucho se fue a vivir a otra parte. Paso el tiempo, y el hijo pequeño del león le pregunto a su padre si eran naturales de ese lugar donde estaban.

El león le respondido a su hijo que eran de otro lugar, y que llegaron ahí, huyendo de los hombres, ya que estos les perseguían para matarle. El leoncillo muy eufórico le dijo a su padre que saldría a buscarlos para vengarse de todos los males que le habían causado.

El león rogo a su hijo para que desistiese de esa idea, ya que temía que cayera en alguna trampa hecha por los humanos y le dieran muerte. El pequeño león no hizo caso el consejo de su padre y salió en busca de los hombres. Por el camino se encontró con un caballo muy débil y maltratado que pacía en un prado.

Dime ¿quién te ha hecho esto? Pregunto el leoncillo al caballo, un hombre, dijo el caballo, que monta sobre mí todos los días, te prometo amigo mío, que voy a vengar lo que te han hecho. Siguió caminando, y al cabo de un rato, encontró a un buey herido y acabado, ¿Quién te ha hecho esto? Pregunto el hijo del león, un hombre, le respondió el buey, me hace trabajar mucho, y no conforme con eso, me hiere con su aguijón de hierro.

Cuanto deseo encontrar a uno de ellos, dijo el león en voz alta, vio en el suelo unas pisadas, y le pregunto al buey de que animal eran, es del hombre que me maltrata, dijo el buey. ¿Si tiene el pies pequeño, como es posible que haga tanto daño?, le pregunto al buey que le dijese donde estaba, y este le dijo que estaba en el campo de más abajo, donde estaba arando la tierra.

El leoncillo se acercó al hombre y le dijo: cuantos males has causado tú y tu raza, contra mi padre, y contra otros animales, cuyos reyes somos nosotros, por esto, vengo a tomar venganza y te hare pagar por ello. El hombre, cogió un hacha, y dijo, como te acerques un poco más, te hare pedazos.

Viendo esto el hijo del león, se alejó a una distancia prudente, y le dijo al hombre, no te voy a devorar, con la condición que vengas conmigo donde está mi padre, para que el decida como juez tu castigo, el hombre acepto el trato y se fue con el leoncillo, pero se dio cuenta de la inexperiencia de este, y lo condujo por lugares donde tenía trampas, al cabo de poco tiempo, el leoncillo cayó en una de ellas, y a pesar de las suplicas de este para que no lo matara, el hombre acabo con su vida.

Moraleja de la fábula: El león y su hijo

Hay que seguir siempre los consejos de los padres y de los mayores, ya que estos hablan con experiencia, los jóvenes presuntuosos siempre corren a una perdición segura

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