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El lobo y el chivo

Un pobre chivo era perseguido por un lobo, escapando de este se subió a una roca que muy alta, viendo el lobo que no podía llegar hasta el, se quedó abajo esperando a que el chivo bajase. Ambos animales estuvieron así por mucho tiempo, hasta que el chivo, sintió sed, y vio que el lobo no se encontraba abajo, y cansado de estar en la roca bajo y se fue a un rio a beber agua.

El chivo, estaba bebiendo del rió, cuando vio su figura reflejada, y dijo para sí mismo: tengo buenas piernas, una densa barba, unos cuernos muy grandes, y entonces ¿Por qué huyo del lobo?

De ahora en adelante, voy a esperar al lobo y le haré frente, ya no pienso escapar más, decía el chivo, sin darse cuenta de que el lobo se encontraba detrás suyo y que había escuchado todo lo que había dicho.

El lobo sin pensarlo, se abalanzó sobre el chivo y lo cogió del cuello con sus dientes, y le dijo: ¿Quiero que hagas ahora todo lo que estabas diciendo? El chivo con una voz de súplica le pedía que por favor tenga compasión de él, que estaba arrepentido. El lobo no hizo caso de las suplicas del animal y lo devoro en ese lugar.

Moraleja de la fábula el chivo y el lobo

La moraleja de esta fábula es la siguiente: no hay que echar fanfarronadas cuando uno es débil y mucho menos cuando nuestro contrincante es más fuerte que nosotros.

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