Menú

Júpiter y las ranas

Las ranas que vivían de forma independientemente en las lagunas, el sitio que mas les gustaba, pedían a grandes voces al rey Júpiter, que con severidad limitara sus corrompidas costumbres.

Al oir esta petición, sonriose el padre de los dioses , les arrojo un gran poste. Las ranas oyeron el ruido que causo en el agua el pesado poste , estas se marchan asustadas ; al rato una de ellas asomo poco a poco la cabeza para ver al nuevo rey , y al ver que era un simple poste llamo al resto de ranas , que ya sin miedo se acercaron nadando y tras saltar sobre el poste y cubrirlo de lodo pidieron otro rey a Júpiter , ya que el que había enviado era un incompetente .

Júpiter entonces les envió a las ranas una cigüeña, que comenzó a devorar una tras otra a las ranas. Las ranas al verse tratar de esa forma tan despiadada, por su nuevo rey la cigüeña, llamaron con grandes voces a Júpiter pidiendo que les ayudase, y las liberase de aquel dictador ; pero Júpiter el dios les respondió : Sufrid los resultados de vuestras fastidiosas suplicas ; pues con tanta ansia pedían un rey, este nuevo rey gobernara siempre sobre vosotras.

Moraleja de la fábula Júpiter y las ranas

La moraleja de esta fábula demuestra, que es muy común pedir cosas de las que después nos vamos a arrepentir de haberlo hecho.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *