El hombre y su Dios de madera

Un hombre tenía en su casa un altar con su Dios tallado en madera, todos los días le pedía que le diera riquezas y cosas materiales.

Pero mientras el devoto hombre más oraba a la figura tallada de madera, no se le concedía lo que pedía, su situación daría se le iba complicando como transcurrían los días, las deudas, los gastos de su casa y su situación económica empeoraban con el transcurso de los días.

Un día enfadado, el hombre tomo su ídolo de madera por las piernas y lo tiro contra la pared, con esta acción al ídolo se le cayó la cabeza, pero al romperse, desde la parte interior de su cuerpo comenzó a salir monedas de oro.

Y se dijo: seguro este dios, es de naturaleza perversa, porque cuanto más le pedía en mis oraciones, no me las concedía, y ahora que no lo quiero, me da riquezas que tanto añoraba.

Moraleja de la fábula: El hombre y su dios de madera

En esta fábula nos dice Esopo, que los malos no hacen ningún bien, si no le aplicamos la fuerza (un poco drástico la moraleja). Ya que nada ganamos elogiando a las personas ingratas y malas, más bien se consigue castigándolas.

Mostrar comentarios

No hay comentarios

Deja un comentario